"Melancolía, ese álbum de viejas fotos,
melancolía, al recordar los sueños rotos,
melancolía, cuantos y cuantas saben de qué hablo
para vosotros esto va dedicado."
Melancolía, es alguien que no te ama
que te tienta, pero no entras en su cama,
melancolía, tristeza vaga, profunda y sosegada
mucho que hacer sin ganas de hacer nada."
"Mucho que hacer sin ganas de hacer nada..." Sí, así me siento yo en ese instante. No es fácil levantarte cada día, sabiendo que todo seguirá siendo la misma rutina, que nada cambiará, y si es así, ¿para qué levantarse? ¿Para qué despertarse y alejarse de un mundo mejor: el de los sueños?
Tristeza vaga, profunda y sosegada. Justo lo que se manifiesta en mi interior.
A veces siento que no soy importante en este mundo, que sólo soy una gota de agua más en un mar inmenso.
Sí, pensándolo bien, todos formamos parte de ese mar, y a todos nos llegará el momento de alejarnos de él, de convertirnos en vapor y abandonar lo que había sido un hogar.
Tarde o temprano pasará, ¿qué le vamos a hacer? Muchos, querrán adelantar ese momento, y no les culpo, a m también me gustaría irme, desaparecer...
Y es que todos somos gotas de agua, en un inmenso mar, pero el mar sería menos, si le faltara una gota...
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Nadie muere virgen, la vida nos jode a todos. Absténganse sensibles, porque les diré cosas no aptas para todos los públicos.
domingo, 22 de mayo de 2011
A mi mayor confidente.
Este infernal dolor de cabeza me invade. Ya no sé quién soy, ni por qué estoy aquí. He perdido la razón de vivir, que hace tiempo había recuperado. Para ello había aprendido a ignorar los problemas, a sonreír y a seguir adelante, pero esa técnica parece ya no dar resultado.
"La ignorancia hace la felicidad" dicen, y razón les doy, pues todos éramos más felices en nuestra tierna infancia, cuando no sabíamos las oscuras verdades acerca del mundo real. Todo era más fácil de aquella. La única razón por la que podías llorar era haber perdido, caerte y hacerte daño, o el simple hecho de que tus padres no te comprasen lo que deseabas. Sí, en un tiempo fui realmente feliz, ¿quién lo iba a decir? Pero la cruda realidad, es que la vida no es más que una decepción tras otra, con alguna buena noticia por el medio.
Para vivir, es necesario sufrir, aunque no sé cuánto tiempo más podré aguantar este maldito sufrimiento.
Quizás, en sese momento, ya no sea yo, pues no me siento como antes. O tal vez sí lo soy, he vuelto a ser yo, aquella chica a la que recuerdo con sus peridos de depresión constantes. Puede que la otra yo, la que era feliz, no lo fuera realmente y, simplemente se escondiera tras una máscara, que ocultaba lo que de verdad sentía.
No lo sé, la verdad. No soy aficionada a contarle a todo el mundo cómo me siento en cada momento, llegando a aburrir incluso; en realidad, tengo tendencia a guardármelo todo dentro, para luego contárselo a mi mayor confidente: el papel.
Por eso necesito ayuda; gritos de auxilio, de salvación, de no poder más con esta tortura, de ver alejarse cada vez más a la última sonrisa verdadera que esbocé.
Necesito ayuda, pero grito en silencio, sin esperar que nadie me oiga, pero sabiedo que sólo así, mi conciencia permanecerá tranquila.
A mi mayor confidente, tú que siempre guardas mis secretos, mis sensaciones y sentimientos, mis historias, mis perspectivas de la vida. Al papel.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
"La ignorancia hace la felicidad" dicen, y razón les doy, pues todos éramos más felices en nuestra tierna infancia, cuando no sabíamos las oscuras verdades acerca del mundo real. Todo era más fácil de aquella. La única razón por la que podías llorar era haber perdido, caerte y hacerte daño, o el simple hecho de que tus padres no te comprasen lo que deseabas. Sí, en un tiempo fui realmente feliz, ¿quién lo iba a decir? Pero la cruda realidad, es que la vida no es más que una decepción tras otra, con alguna buena noticia por el medio.
Para vivir, es necesario sufrir, aunque no sé cuánto tiempo más podré aguantar este maldito sufrimiento.
Quizás, en sese momento, ya no sea yo, pues no me siento como antes. O tal vez sí lo soy, he vuelto a ser yo, aquella chica a la que recuerdo con sus peridos de depresión constantes. Puede que la otra yo, la que era feliz, no lo fuera realmente y, simplemente se escondiera tras una máscara, que ocultaba lo que de verdad sentía.
No lo sé, la verdad. No soy aficionada a contarle a todo el mundo cómo me siento en cada momento, llegando a aburrir incluso; en realidad, tengo tendencia a guardármelo todo dentro, para luego contárselo a mi mayor confidente: el papel.
Por eso necesito ayuda; gritos de auxilio, de salvación, de no poder más con esta tortura, de ver alejarse cada vez más a la última sonrisa verdadera que esbocé.
Necesito ayuda, pero grito en silencio, sin esperar que nadie me oiga, pero sabiedo que sólo así, mi conciencia permanecerá tranquila.
A mi mayor confidente, tú que siempre guardas mis secretos, mis sensaciones y sentimientos, mis historias, mis perspectivas de la vida. Al papel.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
jueves, 24 de marzo de 2011
La muñeca.
Laura recordaba con dulzura el día que le regalaron aquella muñeca; su primera muñeca.
Tenía los ojos azules, brillantes y expresivos, su pelo rubio se ataba con una larga trenza con un lazo a topos, y llevaba un trajecito rojo muy colorido. Abrazarla, significaba sentirse protegida, aliviada, como si nada más existiera. Llamó a su muñeca Marta, que era un nombre que siempre le había gustado.
Laura se acuerda cuando era pequeña, de aquellas noches en las que llamaba a su madre porque no podía dormir. Una noche, cuando se había despertado llorando, como de costumbre, su madre le trajo a Marta. Ella la agarró con fueza, y sin saber por qué, cayó en un profundo sueño.
A partir de aquel día, Marta se convirtió en una ayuda para ella, en su protectora, en su confidente.
Cuando Laura llegó a 4º de primaria, ya había empezado a pensar en chicos, al igual que todas sus amigas, pero ella seguía cogiendo a Marta mientras dormía, o simplemente, cuando estaba triste.
Marta ya tenía los ojos borrados y cada vez estaba más vieja pero eso no le importaba.
Un día que las amigas de Laura vinieron a su casa, ella agarró sin querer a su muñeca. Todas se rieron y Laura se sintió avergonzada y llena de rabia hacia la muñeca. De aquella tenía once años, no estaba en edad de jugar con muñecas, de modo que la guardó en un baúl y se olvidó de ella. Lo volvió a abrir 3 años después. En realidad tenía la intención de coger una raqueta de pin pon, pero en su búsqueda se topó con ella, los restos del pasado. Al verla, una enorme nostalgia recorrió su cuerpo, así que la cogió y la puso sobre la cama.
Al día siguiente, Laura había tenido un desengaño amoroso y volvió a casa destrozada y llorando, así que se tumbó en la cama y, sin darse cuenta, abrazó a Marta, como hacía cuando era niña.
Marta, ya con la cara estropeada, las trenzas llenas de polvo y su vestidito lleno de manchones, se rompió.
Aquella vieja muñeca de trapo se había partido a la mitad, dejando salir el algodón que la rellenaba.
Laura se puso muy triste. Intentó coserla, pero ya no era la misma muñeca de antes, ahora tenía un aspecto todavía peor. Pensó en tirarla, pero no era capaz de deshacerse de su vieja amiga, por lo que bajó a dar una vuelta.
Pasó por todas las calles del barrio y, cuando se dirigía a su casa, vió a una niña pobre llorando, con un muñeco roto en sus manos. Laura subió lo más rápido que pudo a su casa; lavó su muñeca, le puso un vestido nuevo, la pintó y le coloreó sus ojos azules, que tanto tiempo llevaban descoloridos. La abrazó y bajó con ella en la mano. Parecía otra muñeca, pero seguía siendo Marta.
Entonces, se la dió a la nila, que milagrosamente dejó de llorar y le agradeció a Laura su regalo.
Laura también sonrió y se dió por satisfecha de su obra.
No se sabe si fueron imaginaciones suyas, pero vió sonreír a la muñeca, como si se estuviese despidiendo.
También se deslizó una gota de agua por sus ojos recién pintados, como si de una lágrima se tratase.
Tenía los ojos azules, brillantes y expresivos, su pelo rubio se ataba con una larga trenza con un lazo a topos, y llevaba un trajecito rojo muy colorido. Abrazarla, significaba sentirse protegida, aliviada, como si nada más existiera. Llamó a su muñeca Marta, que era un nombre que siempre le había gustado.
Laura se acuerda cuando era pequeña, de aquellas noches en las que llamaba a su madre porque no podía dormir. Una noche, cuando se había despertado llorando, como de costumbre, su madre le trajo a Marta. Ella la agarró con fueza, y sin saber por qué, cayó en un profundo sueño.
A partir de aquel día, Marta se convirtió en una ayuda para ella, en su protectora, en su confidente.
Cuando Laura llegó a 4º de primaria, ya había empezado a pensar en chicos, al igual que todas sus amigas, pero ella seguía cogiendo a Marta mientras dormía, o simplemente, cuando estaba triste.
Marta ya tenía los ojos borrados y cada vez estaba más vieja pero eso no le importaba.
Un día que las amigas de Laura vinieron a su casa, ella agarró sin querer a su muñeca. Todas se rieron y Laura se sintió avergonzada y llena de rabia hacia la muñeca. De aquella tenía once años, no estaba en edad de jugar con muñecas, de modo que la guardó en un baúl y se olvidó de ella. Lo volvió a abrir 3 años después. En realidad tenía la intención de coger una raqueta de pin pon, pero en su búsqueda se topó con ella, los restos del pasado. Al verla, una enorme nostalgia recorrió su cuerpo, así que la cogió y la puso sobre la cama.
Al día siguiente, Laura había tenido un desengaño amoroso y volvió a casa destrozada y llorando, así que se tumbó en la cama y, sin darse cuenta, abrazó a Marta, como hacía cuando era niña.
Marta, ya con la cara estropeada, las trenzas llenas de polvo y su vestidito lleno de manchones, se rompió.
Aquella vieja muñeca de trapo se había partido a la mitad, dejando salir el algodón que la rellenaba.
Laura se puso muy triste. Intentó coserla, pero ya no era la misma muñeca de antes, ahora tenía un aspecto todavía peor. Pensó en tirarla, pero no era capaz de deshacerse de su vieja amiga, por lo que bajó a dar una vuelta.
Pasó por todas las calles del barrio y, cuando se dirigía a su casa, vió a una niña pobre llorando, con un muñeco roto en sus manos. Laura subió lo más rápido que pudo a su casa; lavó su muñeca, le puso un vestido nuevo, la pintó y le coloreó sus ojos azules, que tanto tiempo llevaban descoloridos. La abrazó y bajó con ella en la mano. Parecía otra muñeca, pero seguía siendo Marta.
Entonces, se la dió a la nila, que milagrosamente dejó de llorar y le agradeció a Laura su regalo.
Laura también sonrió y se dió por satisfecha de su obra.
No se sabe si fueron imaginaciones suyas, pero vió sonreír a la muñeca, como si se estuviese despidiendo.
También se deslizó una gota de agua por sus ojos recién pintados, como si de una lágrima se tratase.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
martes, 8 de marzo de 2011
Asesinato a las 12 en punto.
Noche fría. Farolas apagadas en la penumbra, dejando un oscuro panorama, en el que la posesión de ojos no es suficiente para ver. Escalofriantes sonidos abundan en las calles de Londres, frías y gélidas, pero sobretodo solitarias.
Una doncella camina aceleradamente por los callejones. Se apresura para llegar pronto a su apartamento de soltera y terminar de leer su libro favorito.
De pronto, una sombra se mueve, y avanza siguiendo a la chica por las tenebrosas calles. La expresión de miedo que ya se podía apreciar antes en su cara, va haciéndose cada vez más notable. La joven dama está atemorizada. Intenta pensar en positivo, y calmarse, pero tan pronto pierde la calma, echa a correr como alma que lleva el diablo. Uno de sus zapatos de tacón se desprende de su pie derecho, haciéndola caminar cojeando. Pero eso no la hace parar, sigue corriendo hasta llegar a una enorme plaza, que sin embargo está vacía, al igual que aquellas calles por las que vagaba a tales horas de la noche.
Cuando el cansancio y la agotamiento derrotan a sus ganas de escapar, se para e intenta coger aire. Mira a su derecha; nadie, mira a su izquierda; nada. Se apaga la única farola encendida en toda la plaza. En ese momento, alguien la agarra violentamente, antes de que pudiera observar a sus espaldas.
Dos sombras luchan por la supervivencia; una lo consigue, la otra no.
La bella dama cae en el suelo, derramando grandes cantidades de sangre. Sus ojos permanecen abiertos, aunque sin vida.
El Señor Wallace investiga el suceso. No es un hombre fuerte ni grandulón que se diga. Más bien es el típico bajito enclenque y delgaducho, con cara pálida y fina. Tan blanca como si la de un vampiro se tratase.
Mira al cadáver bañado en un charco de sangre. Una hermosa mujer, sin duda. En sus ojos hay una expresión de venganza y rabia. Aunque carezca de vida, esa mirada expresa claramente lo que la mujer sintió en el momento de su muerte. Es muy impactante para Wallace; jamás había visto cosa igual.
Es un caso complicado, pero cree que podrá con él. Se siente altivo, y con ánimos para desenmascarar al homicida. Enseguida llena su pequeña libreta con datos sobre el caso y se dispone a darle su merecido al asesino.
A lo largo del día, el Señor Wallace se involucra totalmente en el caso. Ya ha analizado la escena del crimen y el cadáver, que según observó, había sido agredido con una navaja multiusos.
Llega la noche. El cansado inspector, se acuesta un rato, satisfecho de su trabajo, pero sigue planteándose quién podría ser capaz de matar a una mujer tan hermosa.
“Si aún tuviera vida- piensa- la invitaría a cenar.”
Por la mañana, el teléfono despierta al Señor Wallace. Le avisan de un suceso semejante al que está investigando, que se ha producido exactamente en el mismo lugar.
Wallace se viste, y de inmediato sospecha que el autor de tal crimen, es el mismo que el asesino de la bella dama.
Esta vez se trata de una mujer de edad más avanzada. Nuestro detective investiga el cadáver de nuevo, y observa los mismos cortes que en el anterior caso.
Esa noche, piensa adentrarse en la zona, para prevenir otro asesinato. Se sienta en un banco y espera hasta las 11 y media despierto y alerta. Pero el sueño le puede, y sus ojos se acaban cerrando por completo.
El reloj del ayuntamiento da las doce en punto. Una chica joven camina sola, probablemente no se ha enterado de la avalancha de asesinatos que se ha producido en esa plaza, y por eso la atraviesa sin prisa. En ese momento, alguien aparece de entre las sombras. La chica se gira y grita. Gracias a Dios, un policía que andaba vigilando la zona la escucha. La chica cae al suelo, todavía no está muerta; el asesino no ha rematado su faena ya que ha echado a correr al oír a un policía llamarlo.
Pero, ¿dónde está el Señor Wallace? Los bancos están vacíos, y parece no haber nadie más a parte de la chica, el policía y el supuesto agresor.
En ese momento, el homicida choca contra una farola, que enseguida se enciende. Cuando recobra la conciencia, no sabe donde se encuentra. Ve a una chica en el suelo, y se da cuenta de que se ha quedado dormido. Wallace no tiene ni idea de cómo ha ocurrido.
El policía lo amenaza y corre hacia él. En ese mismo momento, Wallace se da cuenta de algo: él es el asesino. Aunque, en realidad no era él. Era su lado oscuro, como el Ying de su Yang; el Dr. Jeckill de Mr. Hyde; alguien que no correspondía para nada con su personalidad.
Mira a su bolsillo; la navaja multiusos que llevaba en la mano le ha estado pinchando, dejándole unas dolorosas heridas en la mano.
En seguida se acuerda del rostro de la primera mujer. Rabia, lamento, y sobretodo venganza, recorrían su cabeza antes de fallecer. Venganza. Él pretendía vengarse de tal asesino. Ahora tenía la oportunidad de hacerlo. Y lo hizo. Por supuesto que lo hizo.
Agarró fuertemente la navaja, pese al dolor de sus heridas, y se la clavó con fuerza en el pecho. Se desplomó en el suelo. Setenta quilos impactaron con brusquedad en aquel suelo de piedra. Lo último que pronunciaron sus labios, cortados por el frío: Vendetta.
domingo, 27 de febrero de 2011
La presión del estudiante...
¿Qué me pasa? Es otra vez esa frustrante sensación. Ese estrés abominable que se va acumulando en mi cabeza y estendiéndose por todo mi cuerpo.
Las sensaciones que nos invaden, no se pueden detener, interrumpir pulsando un botón, como si fueran un simple electrodoméstico.
No. Esto es diferente. Todo aquello que sentimos, es algo espontáneo. Ni siquiera nosotros mismos tenemos la capacidad para cambiarlo. Es todo lo que tenemos alrededor lo que posee esa capacidad, que a muchos nos gustaría tener.
El poder de cambiar de estado de ánimo con tan sólo chasquear los dedos; de pasar de sentirnos tristes y desdichados a lucir una auténtica sonrisa que muestre una inmensa felicidad; de dejar de sentirnos solos, de parar esa temible sensación de fracaso, ese sentimiento de culpabilidad que remueve nuestras conciencias, esas decepciones que llegan una tras otra y, sobretodo, esa frustrante tensión, que provoca este estrés, que todo estudiante acaba padeciendo.
Por otra parte, las buenas sensaciones son las que nos dan razones para vivir. Esa sonrisa sincera, que mostramos cuando estamos contentos; ese sonido de risa que agrada a los oídos agenos; esa sensación de que todo va bien, o de que por lo menos, no hay de qué quejarse y, por supuesto, ese sentimiento de liberación y satisfacción, de expulsión de todo aquello que nos resultaba maligno, de todas esas cargas, que tanto pesaban y que nos hacían sentir presos, cautivos, encerrados en un mundo sin escapatoria, en el que el deber, el placer y el tiempo se nos abalanzan, y nos impiden movernos.
Cuando sentimos que todas esas cargas se han equilibrado, es cuando nos damos por satisfechos, y cuando sólo nos queda disfrutar.
Así que, lloremos, para luego reirnos; sintámonos indefensos, para luego hacernos fuertes; fracasemos, para volver a intentarlo hasta triunfar; sintámonos solos para después sentirnos a gusto, rodeados de personas que nos quieres y a las que queremos.
Y, finalmente, estresémonos, presionémonos, para que, una vez que todo esté hecho, podamos sentirnos libres y satisfechos.
domingo, 13 de febrero de 2011
revolucion !
Yeaah, revolución en el pueblo,
revolución en las calles, revolución en los corazones,
revolución en las mentes...
Navego en tu cultura de mentiras, el naufragio de valores,
un mundo en democracia que gobiernan dictadores
no llores hay fuera fieras se echan flores
actores dirán que no vives mal, que vendrán tiempos mejores
temores que nos asolan a solas frente a la televisión,
culpando a las consolas de todas
las trolas que movió la clase rica española
se ignora que al sistema educativo le falta la educación
pongamos los puntos sobre la íes,
camufla la miseria de una arteria que sangra tus hematíes
como tierra, cultura de poder y miedo nos hace callar
tu intervención militar es una guerra
que nunca libera, encierra a libertad,
destruye y prostituye la amistad entre las razas,
engulle la ciudad que vio nacer a la bondad
y la amenaza en realidad se llama hoja de ruta en Gaza,
y miles de misiles traen daños colaterales
luego ya no hay alto el fuego que reviva a los civiles,
barriles del petróleo por carriles del dinero
proyectiles para hostiles al calor del humo negro vi
mares de iraquís masacrados dos caras del terrorismo,
la del fanatismo y la del egocentrismo,
el mismo perro diferente collar
ninguno al que apoyar, y el mismo mundo roto al que llorar
tu basura, censura la verdad con,
métodos de persuasión que equivalen a tortura
anudan tu garganta y el miedo la congela
mientras aprovechados te roban desde la Zarzuela
se la vi dicen divisen nubes de tormenta y,
dense cuenta de lo que el poderoso se inventa
aunque deba andar a tientas sobre gastadas suelas
gritaré ¡Revolución! A las puertas de Bruselas
[Estribillo]
Revolución,
Para un sistema sin arreglo
Revolución,
El poder está en el pueblo
Revolución,
La rebelión será nuestra conciencia
Porque toda evolución nace de la desobediencia
Revolución,
Que al sistema se resista
Revolución,
Globalización capitalista
Revolución,
Hoy enseñaremos la lección
de que todo el mundo pueda ver como las cosas son
Fascistas metidos en agujeros
camuflados de PPeros ponen peros
a la ley de interrupción del embarazo,
el mundo es un tablero donde majaderos
ponen en cueros a los obreros a través de su trabajo,
opresión del dinero vive al límite
si no puedes pararte a pensar como te vas a fijar
que leyes o justicia para ti no existirán
la respuesta es el gran plan que traman gentes de las élites
satélites y cámaras que velan tu seguridad
que dicen reducir dióxido con tu velocidad
alucinad mirad como sonríen oligarcas
que vacían tus bolsillos para así llenar su arcas
a trancas y barrancas avanzas no queda otra
q aquí solo los monarcas son los únicos con potra
políticos maquillan la verdad usando trucos
eufemismos sino por qué las pateras son cayucos,
solo sé que no importa lo que logres
que si sube el IPC tu sueldo será más pobre
porque el hombre ya no lucha ante un sistema que le seca
una hipoteca que le come la vida y la deja hueca
le cambiará todo el humor el amor hacia sus,
hijos y tenerlos le provoca repelús
si el abuso al que le someten ya no deja margen
y el plus de navidad Jesús no quiera que le embarguen
el miedo es el cebo el torpedo hace que te desmayes
si conduces y ves coches policía puede que te calles
sale por instinto, ¿Nunca lo has pensado?
Por qué todo dios que va en tu carro se queda callado
Es la sentencia a tu inocencia vives de manos atado
Que yo soy la resistencia es lo único que tengo claro
Y que sumado a armados hermanos ya no habrá quien ose
A ponerse en el camino ni a oponerse a nuestras voces
[Estribillo]
Revolución,
Para un sistema sin arreglo
Revolución,
El poder está en el pueblo
Revolución,
La rebelión será nuestra conciencia
Porque toda evolución nace de la desobediencia
Revolución,
Que al sistema se resista
Revolución,
Globalización capitalista
Revolución,
Hoy enseñaremos la lección
de que todo el mundo pueda ver como las cosas son
Yeah, revolución en el pueblo,
el poder en nuestras manos,
como siempre a debido ser, si el lenguaje lo camufla todo,
leeremos entre líneas,
no nos vais a convencer de otra cosa,
no nos vais a quitar la fuerza,
no nos vais a quitar el poder...
[Estribillo]
Revolución,
Para un sistema sin arreglo
Revolución,
El poder está en el pueblo
Revolución,
La rebelión será nuestra conciencia
Porque toda evolución nace de la desobediencia
Revolución,
Que al sistema se resista
Revolución,
Globalización capitalista
Revolución,
Hoy enseñaremos la lección
de que todo el mundo pueda ver como las cosas son...-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
sábado, 12 de febrero de 2011
Seré de otra época.
Hoy me paro a pensar. Veo aquellas películas ambientadas en los años 20, (Titanic, por ejemplo), y me enamoran. Me hacen sonreír, llorar, sentir bonitas sensaciones y sencillamente me enamoran.
Antes, el amor era algo tan puro, intenso y romántico. Vivir una historia de amor, a principios del siglo XX, era como estar en un bonito cuento de hadas.
Hoy en día ya no es así. Nos falta el romanticismo y la originalidad de los que las personas de aquella época rebosaban. Hemos pasado de enviar hermosos poemas y cartas llenos de sentimientos, a enviar SMS o mesajes privados al tuenti, con un simple "te quiero", o con una rima sacada de internet. El amor a primera vista, era tan frecuente...El respeto entre padres e hijos existía, la gente era más educada, y se valoraba cualquier posesión que se tuviera. Ahora, el consumismo nos rodea todos los días, y nos incita a comprar cosas que no necesitamos, por lo que no valoramos lo que tenemos, y lo afortunados que somos de tenerlo.
A veces pienso que me gustaría haber nacido en aquellos tiempos, donde todo era más bonito, aunque la vida también fuera más dura y difícil. Eso implicaría vivir sin mi querido ordenador, sin mi preciada televisión y sin otras muchas cosas.
Pero, ¿saben qué? Me daría igual. Yo sé que sería feliz.
Pensarán que estoy loca por decir esto. Quizás si ahora mismo me viera mi yo de hace un par de años, no daría crédito, y pensaría lo mismo. Pero es lo que creo.
Llamenme loca por soñar, por tener un lado sensible, por amar a la poesía y por querer ser libre.
Les parecerá raro lo que digo.
No sé por qué pero me siento así.
Será por soñar demasiado, será por leer demasiados libros ficticios o de ver demasiadas películas basadas en el romanticismo, o simplemente:
"Seré de otra época..."
Antes, el amor era algo tan puro, intenso y romántico. Vivir una historia de amor, a principios del siglo XX, era como estar en un bonito cuento de hadas.
Hoy en día ya no es así. Nos falta el romanticismo y la originalidad de los que las personas de aquella época rebosaban. Hemos pasado de enviar hermosos poemas y cartas llenos de sentimientos, a enviar SMS o mesajes privados al tuenti, con un simple "te quiero", o con una rima sacada de internet. El amor a primera vista, era tan frecuente...El respeto entre padres e hijos existía, la gente era más educada, y se valoraba cualquier posesión que se tuviera. Ahora, el consumismo nos rodea todos los días, y nos incita a comprar cosas que no necesitamos, por lo que no valoramos lo que tenemos, y lo afortunados que somos de tenerlo.
A veces pienso que me gustaría haber nacido en aquellos tiempos, donde todo era más bonito, aunque la vida también fuera más dura y difícil. Eso implicaría vivir sin mi querido ordenador, sin mi preciada televisión y sin otras muchas cosas.
Pero, ¿saben qué? Me daría igual. Yo sé que sería feliz.
Pensarán que estoy loca por decir esto. Quizás si ahora mismo me viera mi yo de hace un par de años, no daría crédito, y pensaría lo mismo. Pero es lo que creo.
Llamenme loca por soñar, por tener un lado sensible, por amar a la poesía y por querer ser libre.
Les parecerá raro lo que digo.
No sé por qué pero me siento así.
Será por soñar demasiado, será por leer demasiados libros ficticios o de ver demasiadas películas basadas en el romanticismo, o simplemente:
"Seré de otra época..."
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Una amiga que vale mucho.♥
Existen amigos de todo tipo: divertidos, estudiosos, leales, sinceros, mentirosos, falsos... Todos tienen defectos, pero, por muchos defectos que tengan y por muchos errores que cometan, los queremos igual, porque al fin y al cabo, en eso consiste la amistad. Da igual si tiene un par de defectillos, lo que cuentan son las virtudes, ellas son las que nos hacen quererlos y que hacen durar nuestra amistad.
Pero yo sé, que aunque estemos separadas, nuestra amistad siempre permanecerá, porque ella no entiende de distancias, ella es más fuerte que los quilómetros que nos separan y, estoy segura de que, cuando nos hagamos mayores y tengamos hechas nuestras vidas, seguiremos acordándonos la una de la otra, y de vez en cuando nos llamaremos para tomar un café, y contarnos nuestras vidas.
Yo tengo una amiga, que por más que busque, solo le encuentro un defecto: su ausencia.
Es una persona maravillosa, generosa, buena, divertida, sincera... se podría decir que lo tiene todo. El único problema, es que apenas puedo verla. Aunque siga viviendo en la misma ciudad, ya no es lo mismo.
Antes, nos veíamos todos los días, de lunes a domingo, por la mañana y por la tarde...pero ahora rara vez nos vemos y, aunque hablamos por el messenger siempre que coincidimos, no es lo mismo. Ya no podemos preguntarnos la lección en el recreo, ni quejarnos de nuestras profes. Ya no podemos ir casi todos los días una a casa a de la otra. Ahora los exémenes abundan en nuestras vidas, y cada vez encontramos menos tiempo para vernos. No es como antes.
Esta amiga vale mucho. Su amistad es el mayor tesoro que se puede tener. Hoy en día, pocos amigos así quedan.Pero yo sé, que aunque estemos separadas, nuestra amistad siempre permanecerá, porque ella no entiende de distancias, ella es más fuerte que los quilómetros que nos separan y, estoy segura de que, cuando nos hagamos mayores y tengamos hechas nuestras vidas, seguiremos acordándonos la una de la otra, y de vez en cuando nos llamaremos para tomar un café, y contarnos nuestras vidas.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
miércoles, 9 de febrero de 2011
Añorando la infancia.
Cuando éramos pequeños, todo era más fácil.
Pero el tiempo pasa, y eso es inevitable. La gente cambia o quizás muestra como es realmente Nos hacemos mayores, y nuestras amistades cambian continuamente. Algunas van y vienen; otras, después de muchos años de continua amistad, nos abandonan, y nuestra relación se estrecha cada vez más; y en cuanto a los otros, permanecen y siempre están ahí. Esos son los verdaderos amigos, las personas con las que viviremos una larga amistad, a las que seguiremos llamando de vez en cuando, cuando ya seamos mayores y tengamos hechas nuestras vidas.
La infancia se va alejando, va quedando atrás y vamos creciendo física y mentalmente. Poco a poco vamos descubriendo a la dura realidad, y vamos desarrollando las capacidades para aforntarla.
Las personas se van, muchos amigos se van alejando y nos damos cuenta demasiado tarde, y eso es triste. Pero siempre nos quedarán los recuerdos: todas aquellas fotos, vídeos, memorias y recuerdos de nostalgia, que siempre nos acompañarán y permanecerán hasta el día de nuestra muerte.
Porque, al fin y al cabo, siempre nos quedará el recuerdo de todos aquellos momentos, de los que un día disfrutamos y vivimos con una sonrisa en la cara.
Y es que así es la vida. La vida avanza, eso es inevitable. Las cosas van cambiando y vamos dejando cosas atrás, y viviendo nuevas experiencias. Crecemos sin darnos cuenta. Y es que algún día todos llegaremos a la edad adulta, y nos acordaremos de nuestra infancia, y la añoraremos. Nunca podremos ser Peter Pan, aquel niño que no quería crecer, y que por lo tanto no lo hizo, así que solo podremos recordar, y añorar todo aquello que vivimos.
Quisiera ser como Peter Pan. Ser ese niño que no quería crecer...
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Pero el tiempo pasa, y eso es inevitable. La gente cambia o quizás muestra como es realmente Nos hacemos mayores, y nuestras amistades cambian continuamente. Algunas van y vienen; otras, después de muchos años de continua amistad, nos abandonan, y nuestra relación se estrecha cada vez más; y en cuanto a los otros, permanecen y siempre están ahí. Esos son los verdaderos amigos, las personas con las que viviremos una larga amistad, a las que seguiremos llamando de vez en cuando, cuando ya seamos mayores y tengamos hechas nuestras vidas.
La infancia se va alejando, va quedando atrás y vamos creciendo física y mentalmente. Poco a poco vamos descubriendo a la dura realidad, y vamos desarrollando las capacidades para aforntarla.
Las personas se van, muchos amigos se van alejando y nos damos cuenta demasiado tarde, y eso es triste. Pero siempre nos quedarán los recuerdos: todas aquellas fotos, vídeos, memorias y recuerdos de nostalgia, que siempre nos acompañarán y permanecerán hasta el día de nuestra muerte.
Porque, al fin y al cabo, siempre nos quedará el recuerdo de todos aquellos momentos, de los que un día disfrutamos y vivimos con una sonrisa en la cara.
Y es que así es la vida. La vida avanza, eso es inevitable. Las cosas van cambiando y vamos dejando cosas atrás, y viviendo nuevas experiencias. Crecemos sin darnos cuenta. Y es que algún día todos llegaremos a la edad adulta, y nos acordaremos de nuestra infancia, y la añoraremos. Nunca podremos ser Peter Pan, aquel niño que no quería crecer, y que por lo tanto no lo hizo, así que solo podremos recordar, y añorar todo aquello que vivimos.
Quisiera ser como Peter Pan. Ser ese niño que no quería crecer...
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Siempre nos quedará el recuerdo.
Eras mi amiga, mi mejor amiga para ser precisos. ¿Qué nos ha pasado? Ahora no eres más que una extraña en mi vida. Es como si no nos conociéramos, como si todos estos años de amistad no hubieran servido de nada y se huebiesen borrado de nuestros recuerdos, así sin más.
Ahora, tú tienes tus amigos y yo los míos. Parece que eres feliz, así que supongo que me alegro.
Debo reconocer que yo no soy feliz así. Me cuesta mucho desprenderme de una persona, y aún menos si ha sido alguien muy querido e importante para mí. Reconozco que hay días en los que llego a odiarte con toda mi alma; otros sin embargo, te veo, y añoro con nostalgia todos aquellos momentos de una amistad que parecía interminable.
Tantas veces dijimos SIEMPRE, refiriéndonos a nuestra amistad, y hasta hace poco parecía cierto. Habíamos pasado demasiados vaches en nuestra amistad. No sé cómo ni por qué, pero cada vez nos alejamos más, hasta terminar en la situación en la que nos encontramos.
Te veo por los pasillos, visito tu tuenti y veo como cada día tienes un nuevo amiga, y cada día te llevas mejor con una persona diferente.
Yo creo que ya ni te acuerdas de mí, que has pasado página, y que aquella amistad que dijimos que tanto duraría, ha terminado de una manera trágica, sin apenas darnos cuenta. Nos hemos hecho mayores, sí. Ya no somos aquellas niñas que hace un par de años, planeaban un lejano futuro juntas; que planeaban incluso ir a universidades cercanas y compartir piso. Aquellas ilusiones y falsas promesas de niñas pequeñas ya no existen, se han desvanecido, y como ya he dicho: nos hemos hecho mayores. Hemos crecido pero hacia caminos opuestos.
Quién sabe si esos caminos se volverán a encontrar algún día, y si resurgirán las cenizas de aquella vieja amistad, de la que ambos disfrutamos tanto, o si seguirán su curso de manera opuesta, alejándose cada vez más.
No lo sé. Solo sé que hoy, he revivido aquellas sensaciones que contigo viví, hace relativamente poco, al ver aquellos vídeos que grabamos sin sabes qué significarían para nosotras, y, aunque nuestra amistad se esté acabando, no pienso borrar esos vídeos de ninguna manera, porque al fin y al cabo:
"Siempre nos quedará el recuerdo..."
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Ahora, tú tienes tus amigos y yo los míos. Parece que eres feliz, así que supongo que me alegro.
Debo reconocer que yo no soy feliz así. Me cuesta mucho desprenderme de una persona, y aún menos si ha sido alguien muy querido e importante para mí. Reconozco que hay días en los que llego a odiarte con toda mi alma; otros sin embargo, te veo, y añoro con nostalgia todos aquellos momentos de una amistad que parecía interminable.
Tantas veces dijimos SIEMPRE, refiriéndonos a nuestra amistad, y hasta hace poco parecía cierto. Habíamos pasado demasiados vaches en nuestra amistad. No sé cómo ni por qué, pero cada vez nos alejamos más, hasta terminar en la situación en la que nos encontramos.
Te veo por los pasillos, visito tu tuenti y veo como cada día tienes un nuevo amiga, y cada día te llevas mejor con una persona diferente.
Yo creo que ya ni te acuerdas de mí, que has pasado página, y que aquella amistad que dijimos que tanto duraría, ha terminado de una manera trágica, sin apenas darnos cuenta. Nos hemos hecho mayores, sí. Ya no somos aquellas niñas que hace un par de años, planeaban un lejano futuro juntas; que planeaban incluso ir a universidades cercanas y compartir piso. Aquellas ilusiones y falsas promesas de niñas pequeñas ya no existen, se han desvanecido, y como ya he dicho: nos hemos hecho mayores. Hemos crecido pero hacia caminos opuestos.
Quién sabe si esos caminos se volverán a encontrar algún día, y si resurgirán las cenizas de aquella vieja amistad, de la que ambos disfrutamos tanto, o si seguirán su curso de manera opuesta, alejándose cada vez más.
No lo sé. Solo sé que hoy, he revivido aquellas sensaciones que contigo viví, hace relativamente poco, al ver aquellos vídeos que grabamos sin sabes qué significarían para nosotras, y, aunque nuestra amistad se esté acabando, no pienso borrar esos vídeos de ninguna manera, porque al fin y al cabo:
"Siempre nos quedará el recuerdo..."
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
domingo, 6 de febrero de 2011
Egocentrismo.
Se podría decir, que soy una persona reservada, aunque todo depende de mi estado de ánimo.
Cuando me encuetro feliz, a todo le veo un lado positivo y no dejo de sonreír por el más mínimo detalle, pero, cuando estoy triste, todo se vuelve gris, me deprimo fácilmente, y cualquier detalle, por muy pequeño que sea, me puede hacer sentir peor. Se puede decir, que soy una persona sensible, y que, aunque parezca que no, todo me afecta.
Aparento ser fuerte; intento sonreír ante las adversidades, y buscarle un lado positivo y divertido a todo, cuando por dentro estoy destrozada, llorando.
Muchas veces, me preguntan que qué tal. Mi respuesta casi siempre es la misma: - bieeeen ! (aunque no lo esté, siempre acabo respondiendo que estoy bien, porque, si respondiera lo contrario implicaría explicar el por qué, y la verdad, es que es demasiado complicado, son demasiadas cosas.)
Siempre intento ser amable, y sonreír a todo el mundo, y eso es lo que hago normalmente, pero a veces, soy un poco desagradable con las personas que más quiero. No sé por qué, porque yo no quiero portarme así con ellos, pero a veces, los nervios me pueden, y acabo diciendo cosas de las que me arrepiento.
Suelo ser una persona pacífica, pero bastante insegura. Los nervios siempre me han podido, y muchas veces me acaban fastidiando.
Aparento ser sociable, pero me cuesta acercarme a la gente, y soy bastante tímida en eso.
Me gusta escuchar a la gente, y aconsejarla, pero no me gusta andar contando mis penas a la gente. Me es muy difícil abrirme emocionalmente a alguien. Nunca desvelaría un secreto importante y me gusta ser leal y ayudar en todo lo posible a las personas a las que quiero.
Puede que sea valiente, a la hora de ver películas de terror o de montarme atracciones de riesgo, pero, a la hora de dar la cara, suelo ser una cobarde. Yo no quiero serlo, pero supongo que la timidez me acaba obligando a ser así.
Me considero una persona profunda, sensata, y comprensiva, pero hay días en los que dejo de serlo, por mis típicas venadas.
Soy bastante exigente conmigo misma, y a veces me castigo demasiado, aunque pocas veces, me siento altiva e importante, por cualquier razón, y yo no quiero ser así.
Sí, así soy yo. Hay muchas cosas que me gustaría cambiar de mí, pero otras cosas no las cambiaría, porque, al fin y al cabo, me gusta ser quién soy.
Cuando me encuetro feliz, a todo le veo un lado positivo y no dejo de sonreír por el más mínimo detalle, pero, cuando estoy triste, todo se vuelve gris, me deprimo fácilmente, y cualquier detalle, por muy pequeño que sea, me puede hacer sentir peor. Se puede decir, que soy una persona sensible, y que, aunque parezca que no, todo me afecta.
Aparento ser fuerte; intento sonreír ante las adversidades, y buscarle un lado positivo y divertido a todo, cuando por dentro estoy destrozada, llorando.
Muchas veces, me preguntan que qué tal. Mi respuesta casi siempre es la misma: - bieeeen ! (aunque no lo esté, siempre acabo respondiendo que estoy bien, porque, si respondiera lo contrario implicaría explicar el por qué, y la verdad, es que es demasiado complicado, son demasiadas cosas.)
Siempre intento ser amable, y sonreír a todo el mundo, y eso es lo que hago normalmente, pero a veces, soy un poco desagradable con las personas que más quiero. No sé por qué, porque yo no quiero portarme así con ellos, pero a veces, los nervios me pueden, y acabo diciendo cosas de las que me arrepiento.
Suelo ser una persona pacífica, pero bastante insegura. Los nervios siempre me han podido, y muchas veces me acaban fastidiando.
Aparento ser sociable, pero me cuesta acercarme a la gente, y soy bastante tímida en eso.
Me gusta escuchar a la gente, y aconsejarla, pero no me gusta andar contando mis penas a la gente. Me es muy difícil abrirme emocionalmente a alguien. Nunca desvelaría un secreto importante y me gusta ser leal y ayudar en todo lo posible a las personas a las que quiero.
Puede que sea valiente, a la hora de ver películas de terror o de montarme atracciones de riesgo, pero, a la hora de dar la cara, suelo ser una cobarde. Yo no quiero serlo, pero supongo que la timidez me acaba obligando a ser así.
Me considero una persona profunda, sensata, y comprensiva, pero hay días en los que dejo de serlo, por mis típicas venadas.
Soy bastante exigente conmigo misma, y a veces me castigo demasiado, aunque pocas veces, me siento altiva e importante, por cualquier razón, y yo no quiero ser así.
Sí, así soy yo. Hay muchas cosas que me gustaría cambiar de mí, pero otras cosas no las cambiaría, porque, al fin y al cabo, me gusta ser quién soy.
//♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥//
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------Buenos días. ^^
Hoy hace un día soleado, nadie diría que estamos en el frío invierno y, sobretodo, a nadie se le ocurriría pensar que esta es Coruña, una ciudad cuyo clima típico se basa en días grises, con lluvias abundantes.
Hoy el sol resplandece y el mero hecho de salir a la calle, inspiraría desde la mente más cerrada y pesimista hasta al poeta más sensible.
Ver el cielo tan azul, ese color tan tranquilo y rebosante de buenas vibraciones, hace a cualquiera sonreír. Es un día ideal para sacar la cámara y comenzar a hacer una ráfaga de hermosas fotografías, con un bello paisaje de fondo.
La Coruña, es una ciudad costera, cosa que la hace todavía más bella y que enriquece todavía más el paisaje. Pasar por esa acera, en dirección al instituto suele acabar con mis ánimos, deprimirme y sentirme vacía. En cambio hoy, domingo, me he encaminado por esa acera sin parar de mirar al cielo, pese a la deslumbrante luz del sol. Alguna que otra vez, he amenazado con chocarme contra alguna persona, de tanto mirar hacia arriba, pero eso no me impedía seguir mirando y, de vez en cuando, esbozar una sonrisa de satisfacción.
Y esque, tu estado de ánimo puede cambiar mucho según el tiempo que haga. Porque los días soleados, suelen animar a las personas y han sido la inspiración de muchas obras. Sin contar que no transmite la misma sensación, pasar por un lugar cuando el sol resplandece con todas sus fuerzas, que cuando las nubes grises no nos dejan apreciar ni un rayo de éste.
Sé que mi vida no es perfecta, sé que las cosas han cambiado mucho de un año para otro, y también estoy segura de que era mucho más feliz, hace un año. Sin embargo, hoy me siento bien, me siento libre, inspirada, despejada y solo me queda decir:
¡Buenos días, Coruña!
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Hoy el sol resplandece y el mero hecho de salir a la calle, inspiraría desde la mente más cerrada y pesimista hasta al poeta más sensible.
Ver el cielo tan azul, ese color tan tranquilo y rebosante de buenas vibraciones, hace a cualquiera sonreír. Es un día ideal para sacar la cámara y comenzar a hacer una ráfaga de hermosas fotografías, con un bello paisaje de fondo.
La Coruña, es una ciudad costera, cosa que la hace todavía más bella y que enriquece todavía más el paisaje. Pasar por esa acera, en dirección al instituto suele acabar con mis ánimos, deprimirme y sentirme vacía. En cambio hoy, domingo, me he encaminado por esa acera sin parar de mirar al cielo, pese a la deslumbrante luz del sol. Alguna que otra vez, he amenazado con chocarme contra alguna persona, de tanto mirar hacia arriba, pero eso no me impedía seguir mirando y, de vez en cuando, esbozar una sonrisa de satisfacción.
Y esque, tu estado de ánimo puede cambiar mucho según el tiempo que haga. Porque los días soleados, suelen animar a las personas y han sido la inspiración de muchas obras. Sin contar que no transmite la misma sensación, pasar por un lugar cuando el sol resplandece con todas sus fuerzas, que cuando las nubes grises no nos dejan apreciar ni un rayo de éste.
Sé que mi vida no es perfecta, sé que las cosas han cambiado mucho de un año para otro, y también estoy segura de que era mucho más feliz, hace un año. Sin embargo, hoy me siento bien, me siento libre, inspirada, despejada y solo me queda decir:
¡Buenos días, Coruña!
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
jueves, 3 de febrero de 2011
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión.
Una sombra, una ficción.
Y el mayor bien es pequeño
que toda la vida es sueño
Y los sueños, sueños son.
¿Qué es la vida? Una ilusión.
Una sombra, una ficción.
Y el mayor bien es pequeño
que toda la vida es sueño
Y los sueños, sueños son.
Sueños. A veces nos despertamos y nisiquera nos acoramos de lo que hemos soñado. Otras, sin embargo, sí nos acordamos y no solo durante un día, sino durante toda la vida.
Los sueños nos evaden de la realidad, y nos crean un mundo imaginario en el que nosotros somos los dueños, y los responsables de todo cuanto acontece.
Muchas veces, nuestras vidas se convierten en una monotonía, en la que día tras día se repiten las mismas cosas, sin cambios, sin variedad. Todo igual.
También nos gustaría que ocurrieran determinadas cosas en nuestra vida, que no suelen ocurrir.
Sin emargo, sí pueden ocurrir en nuestros sueños, cuando nosotros queramos, y nos acaban haciendo felices, de alguna u otra manera.
Pero los sueños no son más que ficción, que transcurre en nuestras mentes inconcientemente. Los sueños, nos crean ilusiones, pero también decepciones.
Al fin y al cabo, lo que realmente nos llena, y nos hace felices es la propia realidad. Porque vivir el momento es una sensación inolvidable, incomparable con el sueño más real.
Porque, aunque no pueda estar orientada hacia nuestros gustos e inquietudes, siempre nos acaba dando sorpresas, tanto buenas como malas. Las buenas, nos dan razones para vivir. Y si hay malas, siempre nos quedará la opción de soñar.
Soñador, ¿por qué sigues soñando
si ya ha sonado el despertador?
¿Porque sigues soñando
sin dar señales de vida
salvo una dulce sonrisa
que muestra tu gran encanto?
Soñador está despierto
pero está soñando algo.
Sueña con los ojos abiertos,
que no hay hambre
que no hay muertos.
En este mundo miserable.
Soñador, cuéntame tus sueños
donde el tiempo no pasa
y no existen los horarios.
Porque tú eres el dueño
de este mundo imaginario
que crece en tu mente soñadora.
Soñador se ha despertado
y observa a su alrededor
observa las malas noticias
las escucha con atención.
"si la vida fuera un sueño", piensa
"todo sería mejor".
Corre que te corre,
sueña que te sueña
huye en cuanto puedas
de este mundo miserable.
Soñador sigue soñando
no pares por un simple percance
sigue en tu preciado mundo
tan lejos de nuestro alcance.
Pero si te alejas
de esta dura realidad
perderás algo importante:
la alegría de vivir,
y de vez en cuando, SOÑAR...
Soñador, ¿por qué sigues soñando
si ha soñado el despertador?
------------------------------------------------------------------------------------------------------
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)














