Cuando éramos pequeños, todo era más fácil.
Pero el tiempo pasa, y eso es inevitable. La gente cambia o quizás muestra como es realmente Nos hacemos mayores, y nuestras amistades cambian continuamente. Algunas van y vienen; otras, después de muchos años de continua amistad, nos abandonan, y nuestra relación se estrecha cada vez más; y en cuanto a los otros, permanecen y siempre están ahí. Esos son los verdaderos amigos, las personas con las que viviremos una larga amistad, a las que seguiremos llamando de vez en cuando, cuando ya seamos mayores y tengamos hechas nuestras vidas.
La infancia se va alejando, va quedando atrás y vamos creciendo física y mentalmente. Poco a poco vamos descubriendo a la dura realidad, y vamos desarrollando las capacidades para aforntarla.
Las personas se van, muchos amigos se van alejando y nos damos cuenta demasiado tarde, y eso es triste. Pero siempre nos quedarán los recuerdos: todas aquellas fotos, vídeos, memorias y recuerdos de nostalgia, que siempre nos acompañarán y permanecerán hasta el día de nuestra muerte.
Porque, al fin y al cabo, siempre nos quedará el recuerdo de todos aquellos momentos, de los que un día disfrutamos y vivimos con una sonrisa en la cara.
Y es que así es la vida. La vida avanza, eso es inevitable. Las cosas van cambiando y vamos dejando cosas atrás, y viviendo nuevas experiencias. Crecemos sin darnos cuenta. Y es que algún día todos llegaremos a la edad adulta, y nos acordaremos de nuestra infancia, y la añoraremos. Nunca podremos ser Peter Pan, aquel niño que no quería crecer, y que por lo tanto no lo hizo, así que solo podremos recordar, y añorar todo aquello que vivimos.
Quisiera ser como Peter Pan. Ser ese niño que no quería crecer...
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

No hay comentarios:
Publicar un comentario